En estas imágenes
podemos observar el trato despectivo que los alumnos realizan sobre algunos de
sus compañeros, acosándolos y haciéndoles bullying. El acoso escolar no entiende de géneros, tanto niños como
niñas pueden llegar a sufrilo, ningún alumno esta a salvo, como podemos
comprobarlo en dichas imágenes.
Los profesores
tienen la obligación de observar todo tipo de circunstancias en las aulas, para
poder detectar e intervenir en situaciones violentas de acoso escolar. Sin
embargo, es muy complicado que los educadores atiendan a un elevado número de
alumnos. Además, las agresiones suelen ocurrir cuando los profesores no se
encuentran delante de ellos, sino en espacios con poca vigilancia como
pasillos, aseos etc.
A
pesar de que nuestros alumnos son conscientes de que las agresiones y las situaciones
violentas no son adecuadas, siguen siendo testigo de ellas entre sus propios
compañeros. No obstante, no comunican, ni hacen nada por remediarlo, ya que
piensan que informar de estas situaciones es de chivatos.
Como
futuros docentes debemos de intentar cambiar este tipo de circunstancias en los
centros escolares, concienciando a nuestros alumnos sobre la gravedad de este
problema. Incluso, les haremos comprender de la importancia que tiene comunicar
estas situaciones a los profesores, en otras palabras, no son chivatos, sino
buenos compañeros. Además, la comunicación con los educadores y con los propios
alumnos nos permitirá conocer aspectos acerca de lo que ocurre en las aulas.

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