El acoso escolar a cortas edades no es muy
frecuente. Aunque, el 17 por ciento de los niños pequeños sufren algún tipo de
bullying. Es más común encontrarse acoso escolar en alumnos de 11 y 13 años de
edad. Normalmente, aparece en forma de exclusión (apartando a el alumno del
resto del grupo) o de insultos y violencia física (golpes y palizas).
Nos enfrentamos con un gran problema. Ya que, a estas edades es muy difícil detectarlo. Puesto que, los alumnos están aprendiendo a relacionarse con los demás compañeros y son frecuente las peleas y las discusiones. Sin embargo, cuantos estos comportamientos van dirigidos siempre al mismo niño, es una señal de alerta que no se puede pasar por alto. Los centros deben tomar medidas contundentes para frenarlo.
Nos enfrentamos con un gran problema. Ya que, a estas edades es muy difícil detectarlo. Puesto que, los alumnos están aprendiendo a relacionarse con los demás compañeros y son frecuente las peleas y las discusiones. Sin embargo, cuantos estos comportamientos van dirigidos siempre al mismo niño, es una señal de alerta que no se puede pasar por alto. Los centros deben tomar medidas contundentes para frenarlo.
Acabamos de conocer un caso de bullying a un niño
de cuatro años que nos ha estremecido por varios motivos. En primer lugar, por
la corta edad del estudiante y en segundo lugar, porque el centro no ha hecho
nada para proteger a dicho alumno a pesar de la insistencia de los padres.
Los hechos sucedieron entre los años 2013 y 2016,
desde que el niño cursaba preescolar en la escuela de Pla de Mar, barrio de
Coma-ruga. Entre los cuatro y los seis años, fue trasladado a otro centro. La
sentencia sostiene que hay indicios suficientes de que el menos sufrió un acoso
“continuado”.
Los padres notaron cambios de carácter en su hijo, quien incluso pidió apuntarse a
clases de defensa personal. Y a pesar de que la familia se entrevisto con la dirección
del centro en varias ocasiones, no se aplicaron medidas contundentes ni se
informó de la situación a las familias de los acosadores.
Según el juez es “ preocupante e insólito” que el
centro no activara un protocolo de actuación contra un posible acoso escolar de
un menos pese a la insistencia de los padres. Ni siquiera cuando denunciaron
dos episodios concretos de violencia.

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